La viscosidad del aceite: una decisión clave para la vida de su motor
El aceite lubricante es uno de los elementos más importantes para el correcto funcionamiento y la vida útil de un motor.
Elegir el aceite adecuado no solo protege los componentes internos, sino que también mejora el rendimiento, reduce el consumo de combustible y previene fallas costosas. Sin embargo, no todos los lubricantes son iguales, y por eso existen normativas internacionales que garantizan su calidad, desempeño y compatibilidad con los motores modernos.
Estas normativas establecen estándares mínimos que permiten reducir el desgaste del motor, prolongar los intervalos de cambio, cumplir con regulaciones ambientales y asegurar el correcto funcionamiento de tecnologías actuales como turbocargadores, catalizadores y filtros de partículas (DPF). Dentro de todas las características de un lubricante, la viscosidad es una de las más importantes.
¿Por qué la viscosidad es tan importante?
La viscosidad es la resistencia del aceite a fluir. En términos simples, determina qué tan espeso o fluido es un lubricante y cómo se comporta dentro del motor. Un aceite debe fluir rápidamente al arrancar en frío para proteger las piezas desde el primer segundo, pero también debe mantener una película lubricante resistente cuando el motor trabaja a altas temperaturas.
Por esta razón, la viscosidad de los aceites de uso automotriz está regulada por la norma SAE (Society of Automotive Engineers). Los aceites modernos suelen ser multigrado, como 5W-30, 10W-40 o 15W-40, lo que les permite ofrecer protección tanto en arranques en frío como en condiciones de operación exigentes. Un número más bajo antes de la “W” indica mejor fluidez en frío, mientras que el segundo número indica la viscosidad del aceite a 100 °C y su capacidad de mantener una película lubricante estable en operación.
Elegir la viscosidad correcta marca la diferencia
Utilizar la viscosidad adecuada ayuda a:
- Reducir el desgaste interno del motor
- Mejorar la eficiencia del combustible
- Facilitar el arranque en frío
- Mantener una presión de aceite adecuada
- Controlar el consumo de aceite
Por el contrario, usar una viscosidad incorrecta puede provocar dificultades de arranque, mayor fricción, pérdida de protección y, en casos extremos, daños graves al motor.
Hoy en dia en el mercado encontramos un error común: “medir” la viscosidad con los dedos
En algunos entornos todavía se intenta evaluar la viscosidad del aceite frotándolo entre los dedos. Esta práctica, aunque común, no es confiable ni precisa. La viscosidad no es una sensación, es una propiedad física que se mide bajo condiciones controladas de temperatura y mediante métodos estandarizados en un laboratorio que debe cumplir con toda la reglamentación de normas ASTM.
La percepción de la viscosidad usando los dedos es subjetiva y varía de una persona a otra, se ve afectada por el calor de la piel y no permite detectar si un aceite ha perdido viscosidad, está contaminado o se encuentra fuera de especificación. Un lubricante puede sentirse “normal” y aun así no ofrecer la protección que su motor necesita.
Además, el contacto directo con aceites usados puede representar riesgos para la salud, ya que pueden contener partículas metálicas y aditivos químicos
Confíe en especificaciones, no en suposiciones
La única forma segura de conocer la viscosidad y el estado real de un lubricante es mediante análisis de aceite y el cumplimiento de normas reconocidas como SAE, API, ACEA, ASTM e ISO. Estas herramientas permiten tomar decisiones informadas y proteger su inversión.
Hoy en día, muchos motores modernos están diseñados para trabajar con aceites de baja viscosidad como 0W-20 o 5W-30, ya que ofrecen mayor eficiencia energética y menores emisiones sin comprometer la protección del motor. Seguir siempre la recomendación del fabricante es fundamental.
Nuestro compromiso con su motor
En MOTUL creemos que un buen lubricante no se improvisa. Por eso ofrecemos aceites que cumplen con las normativas internacionales más exigentes, formulados para brindar máxima protección, eficiencia y confiabilidad en cada kilómetro recorrido.
Recuerde: la viscosidad del aceite no se “siente”, se elige correctamente. Y elegir bien hoy es evitar problemas mañana.